Durango, Dgo. — Las grandes historias en el deporte no solo se escriben con remates y victorias sobre la duela, sino con decisiones que se toman desde el alma. En una reciente y conmovedora entrevista durante la transmisión de Coronelas TV, la capitana del equipo, Sashiko Sanay, abrió sus sentimientos para compartir el emotivo viaje que la trajo a Durango y cómo nació su inquebrantable amor por el voleibol.

Cuando el proyecto de la Liga de Voleibol Profesional (LVP) comenzó a tomar forma, el talento y la experiencia de Sashiko la convirtieron en una de las jugadoras más codiciadas del circuito. Sin embargo, la decisión de dónde continuar su carrera no se basó en estadísticas, sino en un llamado interno.
«Tuve la oportunidad de poder formar parte de un buen equipo. No sabía mucho de cómo se iba a dar todo, me contactaron tres equipos…», relató la capitana, recordando aquel momento de incertidumbre. Pero en medio de las ofertas, hubo una certeza absoluta que la hizo elegir a Durango como su nueva casa: «Pero mi corazón me dijo: ‘Aquí'».
Hoy, comandando a una escuadra histórica que se mantiene invicta y es líder absoluta de la liga, Sashiko mira en retrospectiva y, con la tranquilidad de quien sabe que tomó el camino correcto, afirma con una sonrisa: «Me ha llevado muy bien mi intuición».

El romance de la capitana con el balón no es una casualidad, es una pasión heredada. Con profunda nostalgia, Sanay viajó en el tiempo para recordar que fue a los 10 años cuando quedó cautivada por este deporte, impulsada por la figura más importante de su vida: su padre.
«Yo veía a mi papá jugar y le decía: ‘¡Yo quiero jugar!'», compartió con emoción. Ese anhelo infantil, nacido en las gradas mientras observaba a su más grande ídolo, fue la semilla que germinaría hasta convertirla en una atleta de alto rendimiento.

El camino de aquella niña soñadora estuvo lleno de sacrificios y mucho trabajo, mismo que eventualmente la llevaría a cruzar fronteras. Fue en el año 2019 cuando Sashiko vio cristalizado uno de sus más grandes anhelos al tener la oportunidad de vivir su primera experiencia profesional en el extranjero.
Ese paso fundamental en su carrera no solo elevó su nivel de juego, sino que curtió su carácter y le otorgó la madurez y las herramientas necesarias para convertirse en la gran líder, armadora y capitana que es hoy.
Sashiko Sanay es el corazón de unas Coronelas que hacen soñar a toda una ciudad. Hoy, la afición duranguense no puede estar más que agradecida de que la intuición de su capitana no se haya equivocado.
Angel Castillo – asmdeportes.com


